Nadie vio el boquete en el asfalto. Rebecca fue la primera en ser absorbida por ese agujero en el suelo. Después se escuchó un ¡Splash! Y el doble pedido de auxilio:el subasfáltico, de R. y el de su esposa, más superficial. Un fortachón intentó ser héroe. Luego una señora desnuda perteneciente a una secta, pidió ayuda a su Dios. Más tarde vinieron los bomberos con una escalera alta y una gran manguera. Un concejal que pasaba por ahí prometió reparar la avenida a la brevedad. Todos ellos también fueron absorbidos.