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sábado, 28 de junio de 2025

Hija

 El frío es mucho mas crudo sin la Manchi.

martes, 24 de junio de 2025

Carniceros

 Creo que en la pandemia o un poco después abrió en mi barrio una carniceria chiquita, prolija y con buena calidad. Vendían lengua a la vinagreta tambien, un lujo. Exquisita. De cajero estaba un hombre grande, cercano a los setentas, un sol el viejo ese. A mi los carniceros suelen odiarme porque compro barato y poquito. Un kilo de alitas, medio kilo de hígado... Capaz en el fondo los hago sentir unos forros por no regalármelo y por eso me odian pero este viejo piola decía que yo era su "clienta". Un dia fui y me dijo "vos sos mi clienta". Había un contexto, no fue tirada de perros pero no me acuerdo como fue. Lo adoraba al chabón. No solo no me odiaba sino que me hacia tipo favoritismo. Un capo. Y como todo lo bueno, duró poco. Un dia cerraron. Yo dije y claro, la crisis. Todo cierra. 

Habrán pasado dos años ponele. Voy al mercadito a la vuelta y la chica me dice viste que están por abrir la carnicería? Ah que bien dije yo. Pensando en que en realidad ya me acostumbré a ir al mercado grande y comprar ahí. Pero bueno, igual cualquier cosa, si ponen carnicero forro vuelvo a esta chiquita. Ya había abierto una ahi, otro nombre, otra gente. Pero entrar a carnicerias nuevas para mi siempre es un riesgo, viste. 

Por alla vi que tenía el mismo nombre que la carnicería del viejo, o casi porque en vez de llamarse "El corral del pollo" se llamaba ahora solo "el corral". Muchacha, te volviste a ilusionar. 

La cosa que recién entré ayer, porque ya hay carnicero forro otra vez en el mercado grande, uno que se le cruza la tanga sin motivo. Que se maneje. 

Asi que fui a la carniceria nueva y estaba el viejo en la caja! Y de carnicero había uno que al principio trabajaba en el mercado grande, y era un forro pero parece que la vida le bajo los humos a piñas o algo y a lo ultimo ya era macanudo. Bueno, estaba ahí. Primero pedí medio kilo de picada y cuando veo a mi viejo amigo le digo emocionada "¡Volviste!"

Hace de cuenta que al viejo le hice un fault y había quedado ahí como a mitad de camino de caerse y hacerse mierda pero en vez de eso ponele que quedó flotando en el aire.  

Entonces el viejo dijo algo como que tiene otro trabajo en otro lado y que el hijo no se que (siempre hablando del hijo, mas orgulloso! Una vez me dijo "Ah te gusta la música? Mi hijo toca en la Masturbanda") 

La cosa que me dice que le alegra verme de nuevo y yo salgo. Y cuando salgo pienso ese tipo debe tener un hijo de veinte años, y el viejo era muy grande, tendria un hijo de cuarenta. Y pienso que estaba muy rejuvenecido el viejo. Demasiaaado. 

Y después me parece que esa carnicería una vez tuvo un cartelito de cerrado por duelo. Capaz que fue ahi que cerró. 

Y asi intuyo que perdí un amigo.

 Y para el que no entendio, confundí al hijo, el orgullo del viejo, con el viejo. 



El norte recuerda

 Y mi inconsciente tambien.

Pandemia. Fui quinientas veces. 

El vecino matón. 

Las quince cuadras de angustia y bronca. 

Un barquito es lindo. 

Los catupecu también.

Fito capaz que fue una ilusion mia.

Sin embargo, falta algo demasiado importante.

Tus

Pantalones.

domingo, 20 de abril de 2025

Lidia

 Lidia busca bajo la cama el control. Luego en la mesa, en el sillón, sobre la heladera. 

Sobre el lavarropas, bajo el lavarropas, dentro del lavarropas. 

Bajo el sillón, entre los almohadones, dentro de la heladera, sobre el microondas, dentro del horno.

En el baño, en la cocina, en la pieza, en el patio.

En la vereda, en la esquina, a la vuelta, a una cuadra.

 A dos cuadras, a diez, a veinte. 

En los países limítrofes.

Cruzando el océano.

En la profundidad del océano.

martes, 15 de abril de 2025

Y claro

Tengo un papá que no conocí en persona

Tengo tíos y primos que no conocí en persona

Tengo amigos que no conozco en persona

Como verga no me voy a hacer esquizofrenica asi 

lunes, 14 de abril de 2025

Con miedo

 Recién terminé de leer el cuento que estaba leyendo cuando se murió la Cachi. 

Es el cuento más feo del mundo.

domingo, 30 de marzo de 2025

Divorcio

Alberto Apo está mirando un tutorial en youtube de cómo hacer fideos con tuco. Hasta los veinte años se los cocinaba su madre y después su mujer. No sabe hacerse ni un huevo frito. Ahora le tiene que pasar el setenta porciento de su sueldo a sus hijos y sabe que no va a comer asado salvo que los amigos del barrio lo inviten en algún cumpleaños o algo así. No se festeja nada hace rato. Hay una miseria espantosa. 

Graciela no puede creer que el viejo Apo ganara ese sueldo. Se enteró del monto exacto en el juicio por los alimentos. Él le decia que ganaba la mitad. Resultó que se la jugaba al poker. Sabe que el juez lo mandó a terapia obligado. Piensa que es un hijo de puta pero en el fondo sabe que los adictos a cualquier cosa también son víctimas. 

Igualmente ella está mas aliviada. Las tres criaturas y ella van a poder vivir mejor. Y como el ambiente en la casa ahora es pacífico, ella va a poder cuidar niños ajenos como otra entradita más.


jueves, 27 de marzo de 2025

A enamorarme

Estaba sola en la plaza sentada en un cordón porque todos los banquitos estabas ocupados. Por lo menos conseguí sombra y tengo el mate perfectamente preparado. Recién había salido del taller de fotografía y aproveché los graffittis para hacer la tarea. Tomé unos mates más y al rato vi a un chabón escondido abajo del arbol enfrente mío mirándome pero al toque corrió la vista. Lo ví bastante croto, como yo, o más. Al primcipio la paranoica creyó que le estaban fichando el bolso o el celular pero después miré mis tristes zapatillas. Aburrida me empecé a pensar en ofrecerle mate y a imaginar su reacción re anti del flaco. Miré para el otro lado y más alla de mi, sobre mi mismo cordón, estaba otro tipo sentado también y también solo.

Miedo.

viernes, 28 de febrero de 2025

Luca

 Luca pertenece a una familia excesivamente numerosa, la de los martillos. Si, así con minúscula, porque Luca no es su nombre, sino su marca, y martillo no es su apellido sino su forma. Es un martillo Luca, pero no sabe por qué, es un elemento consciente de sí mismo que siente una incontrolable atracción sexual a todo tipo de metales. Le va bien con eso, pase por donde pase él, cualquier cosa de metal se le aferra  potentemente y cuando Leo, su dueño, los trata de separar, se produce una fricción bastante erógena. 

Leo es tapicero, y el Luca ya tiene unos veinticinco años trabajando con él, a veces Leo piensa que se tendría que conseguir otro martillo pero ya le tomó cariño. 

Hace pocos dias un cliente trajo un sillón gigante por el que Leo pasó un presupuesto igual de enorme, dos o tres sillones como ése y se retira. Ya esta viejo y cansado. 

Entonces se pone manos a la obra y saca todo el tapizado viejo y roto. Agarra las cintas para poner el nuevo y le pega medio fuerte a la tachuela con el Luca y la cabeza del martillo sale volando pero Leo se queda con el mango en la mano. 

Se escucha una puteada feroz en la cuadra del tapicero. La cabeza del Luca, en el suelo, permanece adherida a clavos, tachuelas y alambres perdidos, bajo una mesa, en un rincón, esperando con paciencia la fricción.


miércoles, 26 de febrero de 2025

Saravia

 Saravia busca bajo la camioneta sus llaves perdidas. Es tarde y no tiene forma de entrar a su propia casa ni plata para el cerrajero usurero. Es viernes a la noche y se da cuenta que le alcanza para dos cervezas. Se va a pie al bar del barrio, no sea cosa que encima rompa la chata mamado a la vuelta.

Llega al barcito de Pocho y el viejo se alegra de verlo. Pensó que se había rescatado pero le mira la facha y entiende que fue la misiadura. Le pregunta que se le ofrece y Saravia pide la Brahma más fría salvo que la más fría sea una Palermo. Mira en la mesa del truco si hay algún conocido para agregarse y lo ve al Rúben. Listo.

Se sienta cerca, lo saluda mirándolo y asintiendo con la cabeza una vez y Pocho le alcanza la Palermo. 

Juna de lejos a los timberos. Al Colorado le van a hacer pagar hasta el último centavo de la jubilación. El Rúben juega bien y su compañero es bravo. El Colorado no le entiende ni una seña al loco que se esta poniendo nervioso. 

Cuando la cerveza de Saravia va por la mitad, el Loco le pega un manotazo a la mesa y putea al Colorado. Saravia se pone de pie y lo calma, mientras le tira al otro un "Rajá que te van a fajar". El Colorado huye y Saravia le dice al Loco que jueguen juntos, pero que antes se fumen un pucho afuera para calmar los nervios. 

Cuando salen le avisa que tiene guita para la primera vuelta y que está obligado a ganar. Arreglan las señas y la táctica. Terminan el pucho. Vuelven, se sientan, apuestan, juegan,  ganan. Se juega la revancha, ganan. Juegan otro, doblan la apuesta, ganan. Rúben y el otro se quieren matar pero no pueden dejar de jugar. 

La cosa que Saravia y el Loco los despluman.

Se hace de día, el Loco le da las gracias al compañero, dice algo sobre la estupidez del Colorado y se va. 

Saravia vuelve a pie las tres cuadras, llega a su puerta y ve que la llave había quedado puesta. Mira por la ventana antes de entrar a ver si le afanaron algo. Parece que no.

Entra despacio, revisa todo y grita muy contento

Qué ojete!

lunes, 17 de febrero de 2025

Hasta acá

El olor a tierra mojada la despertó temprano. Él seguia durmiendo a su lado así que se levantó y aún con el camisón rosita de seda, escotado y con puntillas, se fue al jardín a recolectar naranjas y huevos para hacer el desayuno.  Amasó el pan, lo dejó leudando y fue a prender el fuego en el horno de barro. El se despertó y se metió a la ducha. Salió como nuevo y con una gran sonrisa salió buscándola para darle los buenos días. Al verlo, con una sonrisa le recomendó que se ponga ropa. Ya no hacía tanto calor como el mes anterior. Que no se resfriara. Él se negó, si venía gente se pondría un short pero sino se iba a pasar todo el domingo absolutamente desnudo. 
Ella dijo que ella también. Y desayunaron desnudos los dos.

Elsa

 Elsa reza arrodillada por los pobres de todo el mundo. Es domingo a la mañana y llueve mientras el cura canta junto al coro en la capilla.  En el cuenco, al salir, las señoras ponen un billete de mil cada una. Elsa pone doscientos, sino no le alcanzará para comprar ajo. 

Vuelve a su casa después de pasar por la verdulería y se pone a hacer el higado que ayer estaba en oferta. Por suerte tenía una cebolla. Le mete tres dientes a la cacerola junto con todo lo demás. Ama el hígado, tiene más gusto a carne que cualquier corte de esos caros. 

Antes de comer, agacha la cabeza con sus manos juntas y le da gracias al señor porque aunque la jubilación se devaluó demasiado, todavía puede comer un rico hígado encebollado cada domingo.

Lo disfruta, lava los platos y se va a dormir una siesta.

En la siesta sueña algo que no recuerda, pero al despertar, rompe en llanto.

Pirucha

 Lita corre atras de su perra por la cuadra, pero la alcanza enseguida. Es la segunda vez en la semana que Pirucha se le trata de escapar. Tiene un año, está en celo y todavía no la llevó a castrar. Pero tiene un plan.

Se registra en absolutamente todas las app de citas, buscando veterinarios solteros. Ella no es una muñeca pero safa, se siente potable. 

Un poco de amor puede alcanzar, y en una de esas hasta conserva el vínculo.

domingo, 9 de febrero de 2025

Los mejores, los únicos

 (Xavier Pilsen abre la heladera y se encorva un poco para buscar algo extendiendo la mano levemente pero de golpe se incorpora gritando) -Ansaldi! (Mira a su derecha) Ansaldi! ¿Otra vez te comiste mi vianda? ¿¡Qué te pasa a vos en la cabeza!? Te pensás que gano más que vos?

(Ansaldi, sirviéndose café) No, yo no fui. Pero sí ganás más que yo. Si eso me habilita a comerme la próxima vianda, mejor traé dos... 

Tenemos el mismo puesto Ansaldi, ganamos lo mismo

Si, pero soy mujer y encima entré un año más tarde.

Bueno no, a mi no me pagan la antiguedad con la nueva ley así que calmate y no te comas mis cosas.

Ya te dije que yo no fui. A vos te pagan seis cifras, a mi me pagan cinco. El viernes pasé por afuera de la oficina y escuché sin querer.

Y bueno, reclamá.

Si, claro. Sabés qué, me voy a seguir comiendo tu vianda. Mañana ponele mayonesa. Ratón.





martes, 4 de febrero de 2025

Heráclito

 A Heráclito nunca nadie lo llamó por su nombre salvo su madre. Era una especie de maldición. En la primaria tuvo a una única maestra los tres únicos años que asistió y por algún transtorno neurológico de la señora, también lo llamaba de la otra manera, aunque se disculpaba y trataba de corregirse, volvía a cometer el error. 

A eso de los veinte años nuestro protagonista estaba totalmente desahuciado, planeando irse para siempre del pueblo y cambiarse de nombre.

Lo hizo. Se fue lejos. Conoció a una bella mujer, se casó y tuvo hijos. Con Penélope fue felíz.