Lita corre atras de su perra por la cuadra, pero la alcanza enseguida. Es la segunda vez en la semana que Pirucha se le trata de escapar. Tiene un año, está en celo y todavía no la llevó a castrar. Pero tiene un plan.
Se registra en absolutamente todas las app de citas, buscando veterinarios solteros. Ella no es una muñeca pero safa, se siente potable.
Un poco de amor puede alcanzar, y en una de esas hasta conserva el vínculo.
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